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viernes, 31 de enero de 2014

"Lorenzo", vuelve!!

  Esta mañana consultaba la prensa y me enteraba de que este invierno 2013-2014 está siendo extremadamente lluvioso, comparable a los de 2000-2001 y  1987-1988 (lavozdegalicia). Obviamente para los residentes en la costa gallega tampoco era necesario leer esa "revelación" para darnos cuenta de lo que hay. Ni tampoco nos hacen falta las estadísticas para comprender lo que venimos soportando desde hace unos meses.


   No obstante pongo unos datos de Meteogalicia. Unos datos que tampoco reflejan realmente la sensación insoportable que tenemos por esta tierra cuando nos viene un invierno como éste. Y digo "invierno" cuando quiero decir más bien "período invernal", que por aquí suele comenzar a mediados de Octubre y acabar en Enero. Este período está caracterizado en nuestro litoral por la aparición continuada de sucesivas borrascas atlánticas, una tras otra. Estas borrascas descargan toda su rabia en Galiza y convierten nuestro invierno probablemente en uno de los más lluviosos de toda Europa. Aunque en el interior del país (Sur de Lugo y Ourense), que posee un clima más mediterranizado y continental, es apreciablemente menos húmedo que en la costa atlántica. Pero, a cambio, es bastante más frío, eso si.

 Datos de Meteogalicia para la estación de Ferrol:

Octubre 2013      242 mm y 20 días de precipitación superior a 1 mm.
Noviembre 2013 163 mm. y 20 días de pr. sup. a 1 mm.
Diciembre 2013  172 mm.  y 19 días de pr. sup. a 1 mm
Enero 2014         282 mm.  y 29 días de pr. sup a 1 mm

 Como digo, los números no son capaces de transmitir esa sensación de humedad asfixiante, de oscuridad constante, de tristeza anímica, que nos invade a todos durante estos meses tan desapacibles. De la misma manera que yo no puedo imaginar lo que supone vivir un verano en la sartén del Guadalquivir (Jaén, Sevilla, etc) o sufrir el gélido invierno de Siberia, difícilmente se conoce lo que significa el invierno gallego si no se ha pasado. Cuando vienen años secos pues no es gran cosa. Pero cuando toca como éste... hay que vivirlo, de verdad.

  En mis cuadernos de campo tengo las anotaciones correspondientes a aquellos inviernos que, hasta ahora, mantenían el record de lluvia. Y os puedo asegurar que las aves lo  notan; y mucho. No se trata sólo de que el invierno europeo esté siendo inusualmente suave, con cifras record en humedales británicos (BBC), algo que retiene muchas anátidas y limícolas por allí; sino que las aves de aquí, simplemente, se piran. Especies como Garcetas comunes, Porrones, Fochas o algunas limícolas, presentan ahora mismo cifras raquíticas. Y tenemos que darnos cuenta que los contingentes de invernantes de estas aves suelen aparecer mucho antes de que entre el frío en esos países (Agosto-Octubre). De hecho, si comparamos las cifras de acuáticas en cualquier humedal costero gallego de Diciembre con las de finales de Enero veremos, seguramente, que han descendido mucho. Y eso, evidentemente, no podemos achacarlo a la climatología tan suave que están teniendo en los países de Europa Occidental. Así que hay otras causas que hacen que los períodos de tanta precipitación empobrezcan la riqueza ornítica de nuestros humedales. Algo a lo que llevo dando vueltas muchos días. Y, sobre lo que ya tengo mis propias conclusiones, fruto de muchas horas de campo y de la observación no sistemática en mis humedales habituales (Ortigueira o A Frouxeira)

 Un saludo.

7 comentarios:

  1. Yo pasé en A Coruña el invierno del 2000 y no lo recuerdo más lluvioso que el 1999, ni el 98. Los cinco anteriores a estos en Lugo, que aunque llueve menos tiene mucha más humedad. Pienso que por culpa del Miño y de las nieblas.
    Ahora vivo en Paignton (Devon England) y te puedo decir que aunque no llueve todos los días, estoy deseando que llegue el verano.
    Por cierto todas las garcetas comunes las tenemos aquí.

    Me gusta tu blog.

    Saludos.

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    1. Sen dúbida que debías ter un excelente aparato desumidificador na casa, José!!, porque entre o 19 de Outubro e o 31 de Decembro de 2000 non parou de chover un só día (tal como anotei no cuaderno de campo), con cantidades recollidas que acadaron un record histórico na maioría das estacións meteorolóxicas galegas máis importantes. Aquel inverno de feito está considerado como o máis chuvioso rexistrado nunca pola estatística oficial. Se iso non che pareceu moi húmido...si que debes ter o "umbral de tolerancia" ben alto, tío...

      Ademáis, fíxate que falo do sur de Lugo e Ourense. Lugo capital está no centro da provincia, e aínda mantén bastante influencia atlántica, non coma os vales de Monforte, Quiroga ou as chairas de Sarria e Bóveda. Sobre o concepto de "humidade" ambiental, pensa que o factor vento, moito máis importante na faixa costeira, rebaixa moito este índice pero pola contra aumenta a sensación de frío e de "desapacibilidade".

      Un saúdo, meu anfibio amigo.

      PD: Esas garzotas comúns británicas que mencionas non son probablemente as que invernan habitualmente por aqui e que xa aparecen en Agosto-Setembro.

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  2. Con respecto ó inverno 2000-2001 poido confirmar sen datos estadísticos que foi a nivel de precipitacións e temporais do peor que recordo.
    E non falo de memoria, Estaba nunha obra no Esteiro do Anllóns (Cabana-Ponteceso) e segundo o meu diario comenzou a cousa cun temoral marítimo o 16 de Outubro. E a partir de aí, acabouse ...
    Choveu, se mal non recordo, ata o 15 de Maio, arreo e con premeditación. O meu diario de obra rematou o 15 de Xaneiro, pero despois fun para a Universidade de becario e recordo aquelas xornadas de campo na autopista Santiago-Ourense e mimá ¡¡¡
    O vrao que veu despois do 30 de Maio foi para cecordar. Pero pola seca ¡¡¡
    A memoria climática do ser humano é moi traizoeira ...

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    1. Nestes casos a memoria do rural é bastante fiable. Un labrego sabe ben cando a terra está branda para sachar ou demasiado dura para sementar. O outro día comentábanme no choio un detalle gracioso. Un compañeiro da zona de Viveiro, que se caracteriza por ser extraordinariamente bruto (pero boa persoa), foi incapaz de recoller os grelos na aldea porque, literalmente, se quedaba enterrado na leira, debido ao brando da terra.

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  3. Eu lembro aquel inverno do 200/01. Estaba en Santiago, e foi un autentico agobio. Nunca estivera tantas semanas sen ver o ceo azul. Este inverno, aínda que chuvioso, polo menos de vez en cando puiden ver o que se esconde tras as nubes, jeje. Tamén é verdade que este outono-inverno pasei case 2 meses sen saír da casa, asi que non me enterei de muito.

    Apertas.

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    1. Ola Inés. Igual ao final foi o mellor que puideches facer (non sair de casa), "visto lo visto".. Eu vivo coa sensación de falta de luz permanente, unha sensación que me deprime moito. Como boto de menos a luz do Mediterráneo!!
      Un abrazo.

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