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martes, 5 de abril de 2016

Unas Lagartijas serranas (I. monticola) muy ferrolanas

  El mes pasado he logrado algo que buscaba hacía años, como es la localización de la rara Lagartija serrana (Iberlocaerta monticola) en dos cuadrículas muy próximas a mi ciudad. Digo bien, pues el valle del río Castro forma parte de la cuenca del Xuvia, que es el principal río que vierte a nuestra ría, y el ayuntamiento de San Sadurniño  pertenece a la mancomunidad de Ferrol (o "Terra de Trasancos", que dicen los especialistas).


   Aunque este endemismo de las montañas peninsulares es relativamente común en mi zona de bicheo habitual no había conseguido aún encontrarla en el valle del Xuvia, donde había citas antiguas de la especie (Pedro Galán) y una reciente que desconozco la autoría.
  Por el extremo Norte gallego (Ortegal, Mariña, montes cantábricos) es quizá el lacértido más abundante y ocupa casi cualquier hábitat disponible: muros, casas, desmontes, claros forestales, peñascales graníticos, etc.., pero a medida que avanzamos hacia el Sur y Oeste se vuelve cada vez más escasa, aunque aún resulta muy abundante en el cañón del Eume. Pero su hábitat se vuelve mucho más selectivo y dependiente de ciertos valles fluviales que conservan retazos de bosque caducifolio, cada vez más exiguos y alterados.

 Distribución actual de Iberolacerta monticola (incluye I. galani) en Galiza

Cuadrículas prospectadas por mí este mes (enmarcadas en rojo)

  El río Castro no es ni sombra de lo que fué. La peste del eucalipto ha arrasado todo el litoral gallego y aquí también ha transformado el paisaje de lo que en tiempos era una magnífica fraga de carballos.

 Valle del río Castro (Igrexafeita/Naraío)

    El despoblamiento del rural también ha cambiado la cara de nuestros montes. En Naraío e Igrexiafeita encontré muchas aldeas abandonadas por el hombre pero ocupadas ahora por la fauna salvaje. No tenía tiempo para buscar egragópilas de rapaces nocturnas ni colonias de murciélagos pero si alguien está interesado en el tema le paso la localización.

 Aldea abandonada


  Y cuando un herpetólogo ve una casita como éstas se le abren los ojos como platos. En la húmeda y selvática Galiza no abundan los lugares con buena insolación y los viejos tejados de pizarra son lugares idóneos para nuestras lagartijas.


   Aunque ojo, la pizarra se calienta muchísimo con el sol; así que a partir de media mañana será muy difícil ver lagartijas expuestas sobre ella, bajo amenaza de morir achicharrada. Lo mejor es buscar cuando el sol empieza a calentar pero la piedra todavía está templada. A mediodía buscarán zonas de sombra, bien con algo de cobertura vegetal o bien a la sombra de un árbol que refresque la pizarra.

 Tejado de pizarra

  En estos viejos tejados las lagartijas del género Podarcis son dominantes, pero en el Norte también resulta común la serrana, aunque en Naraío encontré también algunas bocagei conviviendo con ellas.


Diferentes ejemplares de Lagartija serrana (macho foto sup. hembra inf.)

    El mundo natural tal como lo conocimos hace veinte o treinta años se nos muere. Es nuestro deber intentar dejar constancia de lo que va quedando, como testigos impotentes de la tragedia ecológica de cada día. La opción de conservar ya no la veo posible, sino como una quimera o una ilusión (siento ser tan pesimista, pero es que nunca supe mentir).


  Viendo estas fotos de la vergüenza entenderéis mi desesperación (pondría otras muchas con plantaciones en vegas fluviales, pero sólo servirían para enfadarnos más).


 
    Ni siquiera se salvan los escasos roquedos que tenemos. Únicamente el mismo lecho de los ríos se libra de la peste pero, como podéis ver, los eucaliptos lo invaden todo ya.



    En fin, hablábamos de lagartijas, de bichos. Así que me despido con este endemismo del noroeste ibérico: un Carabus galicianus, temible depredador, como todos los coleópteros de esta familia. A éste lo encontré haciendo el tonto por el fondo de una charca (al principio pensé que era un distisco rarísimo). Jamás había visto un carábido caminando por el fondo de una charca, pero se ve que la Naturaleza se ha vuelto loca. Lo rescaté del agua y, para tomar la foto, tuve que meterlo en el "estudio" (son demasiado inquietos para afotar en tierra).

Carabus gallicianus

   Recuerdo que siendo niño tenía un carábido en una pequeña tartera de aluminio. Le cogí un trocito de carne a mi madre de la cocina y se lo eché al insecto para ver si eran tan fieros como decían. Al momento se avalanzó sobre él. Me quedé asombrado al ver un insecto comiendo "carne".
   Desde luego son temibles cazadores estos escarabajos como los cárabos o las cicindelas. Pero eso dará para otra entrada de Bichos e demáis familia.

2 comentarios:

  1. Noraboa por atopar o herpeto. E curioso o do carábido; esperaremos a seguinte entrada.
    E interesante e pesimista reflexión en xeral a que fas, Xabi.

    Apertas.

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    1. A ver se esta Primavera vén un tempo mellor có ano pasado e podo facer entradas entomolóxicas...

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