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lunes, 6 de febrero de 2017

Notas sobre Gaviotas patimarillas (Larus michahellis) urbanas

 La Gaviota argéntea (Larus argentatus), como era denominada hace años nuestra gaviota más común, fué segregada en varias subespecies que finalmente se consideraron como especies nominales. Después de varios cambios taxonómicos en función de su morfología y genética se ha determinado que la especie que se reproduce en nuestro país se llama Larus michahellis, nombre que parece consolidado, aunque es posible que vuelva a cambiar si alguien encuentra motivo para ello.


   Pero el cambio más importante que ha experimentado la especie no ha sido el taxonómico, sino el ecológico. La que en tiempos era un ave marina propia de altos acantilados e islas litorales se ha adaptado a la vida en la ciudad, hasta el punto de formar parte ya del paisaje ornitológico en todas las urbes y pueblos costeros gallegos.
  El éxito de su expansión en este nuevo hábitat se debe si lugar a dudas a su capacidad de adaptación, tanto en sus lugares de nidificación, como a su dieta o sus costumbres. No conozco otra especie que sea capaz de aprovecharse tan bien del ser humano como ellas.

 Hábitat urbano típico de Larus michahellis en Galiza (en círculo emplazamiento de nido Nº1)

  Aunque los adultos reproductores no se apartan mucho de los lugares de cría en todo el año (al menos por los nidos que tengo cerca de casa) es en primavera cuando se vuelven más sedentarios. No he realizado seguimientos sistemáticos pero  tengo ocasión de observar a la especie todos los días del año, bien desde casa (con varios nidos activos), bien en el astillero en el que trabajo, donde hay muchas parejas reproductoras.

 Adulto incubando en nido Nº 2

  Por mis anotaciones, la puesta de las gavitas patiamarillas urbanas es de 2 ó - más frecuentemente - 3 huevos. He leído que se dan puestas de 4 huevos pero yo en hábitat urbano nunca las he visto. La incubación, en la que se turnan ambos progenitores, dura casi cuatro semanas y las eclosiones suceden sobre todo a principios de Junio. Dos o tres días después los pollitos salen del nido, como este pequeñajo que aparecía caminando por el tejado todo chulito el pasado 3 de Junio:

 Pollo recién nacido (03/06/2016)

  Dos meses más tarde abandonarán la comunidad familiar, para dispersarse por playas cercanas o no tan cercanas (de estos movimientos saben mucho Antonio Gutiérrez y los colegas gavioteros), aunque siempre hay algunos jóvenes que vuelven a junto los padres a pedir comida. El 17 de Agosto, cuando los tejados de mi barrio estaban prácticamente vacíos de jóvenes, aparecía este pollo reclamando comida sin descanso a sus progenitores. Quizá es el de la foto de antes!

 Pollo de dos meses

    Los quejidos de los pollos volantones son un sonido omnipresente en la ciudad durante el verano. Resulta difícil no sentir pena por estos desvalidos jóvenes, reacios a abandonar la cómoda compañía de sus padres, del mundo que conocen, para adentrarse en nuestras playas y mares, con sus numerosos peligros: chapapote, temporales, artes de pesca con anzuelos, perros sueltos, falta de alimento, etc...


  Para comer, los pollos picotean el punto rojo que tienen en el pico la gaviotas adultas, y éstas regurgitan el alimento sobre el tejado para que los pollos coman. Un alimento que puede ser pescado fresco recogido en los contenedores de los centros comerciales, otros restos orgánicos sacados de los contenedores ordinarios de basura, o hasta pollos de aves, incluída su propia especie, pues a veces suceden episodios terribles de predación entre ellas.

Adulto (en plena muda) alimentando a pollo.

  Pero han sido dos aspectos sobre su alimentación los que me han llamado más la atención sobre la adaptación de la Gaviota patiamarilla al ser humano y a sus costumbres. Por un lado la imagen captada con mi cámara el año pasado en la que un adulto regurgitaba pienso de mascotas! sobre el tejado para alimentar a los pollos de este post. No sé si era pienso de gatos o de perros, pero su aspecto resultaba inconfundible. Lamentablemente borré las fotos por un despiste.

 Otro es que nuestras gaviotas urbanas han aprendido a aprovechar los restos de los "pinchos" y "tapas" que quedan en las mesas de las terrazas de bares y cafeterías. Aunque parezca insólito creo que la famosa (y mal llamada) "ley antitabaco" ha favorecido a nuestras gaviotas urbanas, al fomentar la aparición de muchas terrazas de hostelería, con el consiguiente aumento de restos de comida, accesibles para ellas.  Si caminamos por Ferol cualquier tarde de sol resulta ya un elemento común ver una gaviota patiamarilla esperando posada sobre un coche a que un cliente abone la cuenta y marche, dejando los restos de empanada, zorza o chorizo al alcance de su pico.

 He intentado obtener documentos fotográficos deste último aspecto tan curioso de su biología, pero no he encontrado el momento para disparar (las fotos a personas o empresas de hostelería pueden ocasionar problemas legales). Quizá haya segunda parte de este post.



6 comentarios:

  1. Unas auténticas supervivientes las patis... sobre ese cambio ecológico referido a su hábitat de cría, tal vez haya sido el segundo que realizan, ya que parece plausible que esos acantilados e islotes costeros de los que hablas no fuesen su hábitat de nidificación primigenio. Posiblemente fuese una especie que criaba inicialmente en playas, dunas y humedales costeros (como hacen tantas otras especies de gaviota, de hecho la mayoría), y tuviesen que dar un primer salto hace siglos o milenios para escapar de los predadores y sobre todo del ser humano, escondiéndose en islas inaccesibles y acantilados. En otra vuelta de tuerca, muchas de ellas dan ahora un segundo salto y se nos suben a las barbas (o a los tejados).
    Una pasada de bichos en todo caso. Un abrazo!

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  2. Atinada a observación de Sergio sobre a área ou hábitats preferidos pola especie. Como sempre falamos de períodos curtos ("de toda a vida") sorpréndenos adaptacións que seguramente non son tan estrañas, os animais fan o que poden, si lles deixan, avanzando ou retrocedendo segundo veñan dadas. É claro no abandono polo Corvo mariño cristado no arquipélago de Ons de sitios hostiis -en furnas húmidas e castigadas polo mar- que tan so ocupaban pola presión humana con cultivos da illa ata mediados os 80. Así que as "patis", xa que non hai praias salvaxes, a por tellados de urbanitas!

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  3. Por certo, as colonias costeiras de Ferrolterra son xa case testimoniais ou desapareceron. Falando de memoria penso que este ano en As Gabeiras contei dende o faro unha ducia de parellas. En Os Cabalos media ou menos. A do Pieiro hai tempo que está baleira. Punta Castelo este ano 0 igual que "O Gaivoteiro" e illotes adxacentes entre Sta. Comba e Sartaña.
    Saúdos
    Paco
    A ver se este ano podemos facer reconto destas colonias e dos Corvos mariños.

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  4. Grazas aos tres por comentar. Estou sen ordenador (nun hotel) e polo móbil non se escrebe nada ben no blogue. Pero tomo nota dos vosos comentarios.
    Apertas.

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  5. Entre gaivotas e pombas anda o xogo de ocupares tellados e pelexar polos restos de comidas en terrazas e parques. Por aquí algunha gaivota rouba merenda dos nenos (niso gañan ás pombas), e ate se enfrontan aos gatos pola comida do lixo. Todas unhas supervivintes.

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    Respuestas
    1. Son, desde logo.
      E perdoade todos e todas se tardo en respostar ou me esquexo. Ata dentro de quince días non podo volver a casa e non teño computador para controlar o blogue.
      Non obstante e aproveitando que mañá os albaneis non traballan vou tentar publicar un novo post.

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