Estoy dedicando la Semana Santa a muestrear diferentes lugares del valle del Xuvia donde tengo registros de comadreja (propios) o armiño (Clara González,2024). Lugares como Lamas (San Sadurniño), San Xurxo (Moeche) ou As Regas de Casalousada. Claro que ésto no es tan fácil como ir al lago de Valdoviño para anotar la cerceta carretona en vuestra colección particular (¿la "tenéis" todos ya o le falta alguien?).
La búsqueda de mustélidos es complicada, aunque hoy encontraba un excremento con buena pinta para armiño. Pero que muy buena.
Dice el refrán que "a quien madruga Dios le ayuda". El sábado, antes de la salida del sol, sorprendía un precioso macho de corzo comiendo tranquilamente en su típico hábitat de prados alternando con frondosas.
Si ayer fotografiaba este corzo hoy observaba a su mayor depredador natural: el lobo ibérico.
En un lugar que no concretaré (por motivos de seguridad) aparecía un lobo corriendo por un prado hacia las ocho de la mañana. Una escena preciosa que no me dio tiempo a documentar. Sólo pude fotografiarlo cuando salió a la carretera.
Y aquí cometí un pequeño error, comprensible por otra parte. Con el ansia por verlo bien salí yo también a la carretera, abandonando la protección que me ofrecía otro seto vivo (formación vegetal tradicional todavía común en el paisaje agrícola gallego). También con algo de camuflaje y casi aguantando la respiración le tomé las fotos de este post. Pero el lobo me detectó fácilmente y salió por patas. Fue una pena porque venía caminando tranquilamente hacia mi posición. Posiblemente si me hubiese quedado oculto detrás de los sauces el lobo habría pasado a pocos metros de mí. En fin, los nervios lógicos del momento cuando un naturalista ve al gran depredador apical de nuestro país.
A diferencia de los dos ejemplares jóvenes observados en 2025 (clica) este no parecía tener ya síntomas de sarna. Si alguien puede indicarme sexo y edad aproximada estaría agradecido.
Se trata de mi cuarta o quinta observación directa de lobo en Galiza. En todas ellas he sentido lo mismo: un subidón de adrenalina y una sensación de armonía con la naturaleza. En ningún momento miedo a un posible ataque. Los únicos cánidos que me han generado miedo (incluso terror, un grupo de seis mastines que me rodearon) han sido los perros. Cuando leo artículos de ciertos "periodistas" sobre el peligro del lobo para el hombre... te dan ganas de reír, o de correrlos a hostias directamente.








Boas Xabier,
ResponderEliminarQue pasada de comezo de temporada estás tendo. Pese a túa humildade, a primeira foto do corzo é moi bonita. Noraboa pola observación do lobo!!
Un saludo,
Alén Espiña