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jueves, 14 de agosto de 2014

Vuelvepiedras (Arenaria interpres)

  Son días tristes también en lo ornitológico. Con la laguna de Valdoviño llena y hasta que empiece la invernada, lo más entretenido es moverte por las playas menos transitadas como Os Botes.

   Con puntualidad británica, a mediados de Agosto aparecen los primeros Vuelvepiedras (Arenaria interpres) migrantes en nuestras costas, tanto arenosas como rocosas. En Os Botes (y en general por toda la costa gallega) se dan ambas circunstancias. Es una de nuestras limícolas menos tímidas y más fotogénicas, especialmente cuando disponen del bonito plumaje nupcial, en el paso de Mayo. Ahora ya vienen con plumaje de invierno y jóvenes.


  Astronómicamente hablando estamos en pleno verano. Pero con 14 ºC, la típica brisa marina y cielo cubierto, tuve que ponerme un polar fino y la cazadora de invierno para que no me cogiese el frío mientras estaba sentado en la playa. Porque es así, sentado y sin realizar movimientos bruscos, como se pueden tomar estas fotazas en Os Botes.


      La escasa luz que suele haber en Valdoviño a primera hora de la mañana era un problema para mi cámara. Así que decicí usar el trípode. Y para no subir demasiado la sensibilidad (por encima de ISO 320) preferí quedarme con velocidades muy lentas. La mayoría de las fotos están hechas con 1/60 ó 1/80 seg. Lógicamente hubo muchas que salieron movidas, pero trabajar a estas velocidades con una ave inquieta como son las limícolas me facilitó la toma de alguna imagen simpática:

Vuelvepiedras "centrifugando"

    El Vuelvepiedras es efectivamente un ave confiada. Será porque habitualmente no para mucho por aquí y no conoce a los gallegos y su obsesión patológica por molestar a la fauna. Sea como fuere, se agradece que haya bichos que te permiten aproximarte a menos de diez metros sin levantar el vuelo.


    Es un animal vivaracho y activo. Su constante búsqueda de alimento mientras levanta algas o mueve piedras es digno de verse. Me hubiese gustado captar alguna escena más dinámica, pero con esta luz me resultaba imposible.


  Como ocurre cuando estás parado en esta pequeña playa, las limícolas acaban por coger confianza, y se aproximan hasta una distancia asombrosa. Quizá eran 6 u 8 metros los que me separaban de ella.


    Lamentablemente no podía hacer nada para cortar esa maldita ramita que estropea las dos últimas fotografías. Pero tampoco me causa gran pesar. Queda muuuuucho paso. Y Os Botes va a seguir allí.


   Tiempo habrá.

2 comentarios:

  1. Respuestas
    1. Os Botes facilita moito as cousas, Jandro. No mes de Setembro é probablemente o mellor lugar de Galiza para afotar limícolas a curta distancia. A variedade de especies pode non ser moi grande, pero en anos bós aparecen sempre especies con certo glamour (zarapitín, gordo,...) e mesmo algunha rareza neártica se ten visto por alí cerca..
      Unha aperta.

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