NOTA: Hoy tenemos una nueva colaboración en Bichos, esta vez a cargo del joven biólogo Ángel Couce, autor de este post. Yo simplemente he hecho las habituales correcciones ortográficas o de estilo y una ligera edición a sus fotos. Mi enhorabuena a Ángel por estas observaciones tan importantes, una importancia de la que será más consciente con el paso de los años.
Entrada (Ángel Couce Méndez)
Siempre digo que en todo día de
pajareo hay un regalo. Prácticamente da igual el lugar; si estás un tiempo
razonable, siempre saldrá algo reseñable. Lo que ocurre es que, en ocasiones, se
dan situaciones de las que no te olvidas.
Algo así ocurrió esta semana.
Doniños es de las zonas que mejor conozco y un sitio que visito de manera
regular, especialmente en estos meses de época estival. Dio la casualidad de
que el pasado día 10, estaba yo haciendo mi ronda habitual cuando me topé con
Xabi Prieto. Amablemente, me invitó a realizar el censo de escribano palustre
por la zona W de la laguna.
Panorámica del NW de la laguna
Entre charlas y comentarios, estábamos
por la zona NW de la laguna frente a una área de carrizal maduro, a la que yo he
llamado el “brazo” de carrizal NW, que es en realidad un canal que en época de
más nivel hídrico llega a desaguar hacia el mar. Comentaba Xabi, y cito
textualmente, “esta zona de carrizal maduro sería también hábitat típico de avetorillo”.
A los diez segundos sale volando un ejemplar. Os podéis imaginar el shock
en que nos quedamos.
Esquema de la laguna
Mi experiencia personal con el
avetorillo (Botaurus minutus) es limitada. Lo observé por primera vez el
año pasado en el embalse de Saucedilla, Cáceres, de manera bastante fugaz. Este
año conseguí verlo en el mismo lugar, esta vez mucho mejor, y por increíble
que parezca mi tercer avistamiento fue en mi querido “local patch” de Doniños.
Para mí un ardeido top sin duda.
Avetorillo en Embalse de Saucedilla, Cáceres
Tras hablarlo con Xabi, decidí
realizar una prospección a ver si podía volver a observar a la especie con más
calma y poder descifrar el sexo de algún ejemplar. Dicha prospección fue ayer,
día 12 de junio de 2026, de 06:32 a las 08:45 en el punto indicado de la imagen...
Vista por satélite de la zona
Punto de observación
A modo de resumen, conseguí ver
un total de tres ejemplares diferentes a distintas horas de la mañana: un macho,
una hembra y un posible segundo macho, fotografiando los dos primeros. Cabe destacar
que no sólo los vi de pasada, sino en diez o doce ocasiones y bastante bien; especialmente
al macho, que estaba en pleno plumaje nupcial.
Avetorillo común (Botaurus minutus) macho. Toma muy recortada
Nikon P950 (focal 240 mm equiv) ISO:1250 V:1/600 F:4,5
Avetorillo común (Botaurus minutus) macho. Toma muy recortada
Nikon P950 (focal 240 mm equiv) ISO:1250 V:1/600 F:4,5
Todos los ejemplares salieron en
algún momento del brazo del carrizal, internándose en la laguna después. En un principio me parecieron cuatro ejemplares, porque los vi
salir a todos desde el brazo y no vi a ninguno volver al mismo. Sin embargo,
con las fotografías pude apreciar que la hembra sí retornó momentáneamente, abandonándolo poco después. La emoción me nubló..
¡Por las fechas tan marcadas de
los avistamientos es muy probable que se trate de al menos una pareja
reproductora! Por supuesto no puedo confirmar la cría ni mucho menos, pero
desde luego me parece un notición su presencia. Volveré a la zona con toda
seguridad, a ver si consigo algún vídeo o incluso algún otro ejemplar o pareja,
quién sabe...
Avetorillo común (Botaurus minutus) hembra. Toma muy recortada
Nikon P950 (focal 240 mm equiv) ISO:1600 V:1/1600 F:4,5
Avetorillo común (Botaurus minutus) hembra. Toma muy recortada
Nikon P950 (focal 240 mm equiv) ISO:1600 V:1/1600 F:4,5
Avetorillo común (Botaurus minutus) hembra. Toma muy recortada
Nikon P950 (focal 450 mm equiv) ISO:1400 V:1/1600 F:5
Como ultima mención, no es mi primera “detección” de avetorillo en Doniños. El año pasado, concretamente
el 14 de junio de 2025, había grabado un “anfibio” (según mi criterio) que ya había escuchado
otra vez y me sonaba raro, en la ribera S de la laguna. Pues resulta que de anfibio
nada, ¡se trataba de un avetorillo cantando, nada menos! No deja de sorprenderme
cómo si uno está un poco atento puede descubrir muchas cosas. Al fin y al cabo,
los regalos son infinitos.