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sábado, 30 de maio de 2026

Censo de escribano palustre e historias sobre la antigua Frouseira

   Esta mañana realizaba la segunda visita a Valdoviño como parte del censo de escribano palustre (Emberiza schoniclus lusitanica) organizado por la SEO. Como es norma en estos casos no puedo publicar los resultados definitivos hasta que lo haga la SEO pero ya anuncio que son muy malos.


 El observatorio de torre nº1 es parada obligatoria, aunque la falta de mantenimiento hace que la panorámica se vea cada año más y más reducida por el crecimiento de la masa arbustiva. Especialmente si miramos en dirección sur, hacia la parte más madura del carrizal; la zona preferida por los escribanos palustres y, en su momento, por el avetorillo común. Estas fotos resultan un poco engañosas, pues la parte de carrizal oculta por los sauces es mucho mayor de lo que parece.

Mirando en dirección sur desde el observatorio de torre nº1

    En la orilla oeste de la laguna está lo que hace muchos años bauticé como "cinturón del oeste". Como indica su nombre es una orla, un cinturón de carrizal bastante maduro que, ya menos desarrollado y con mezcla de juncos, alcanza el sistema dunar. En ese cinturón criaba también el palustre. Tendría que repasar los datos pero creo que tengo alguna observación sospechosa más reciente, ya en el actual siglo.

  
   Por desgracia el cinto do oeste es inaccesible en la actualidad. Antiguamente había una red de caminos y pequeños senderos que permitían recorrer casi todo el perímetro lagunar. Hoy la mayoría han desaparecido.

"Cinturón del Oeste"

  Una de las características más obvias en el paisaje gallego es la rapidez con que cambia. Muy especialmente en la franja litoral, de clima más suave y con mayor influencia antrópica. Nada que ver con el paisaje de la Meseta u otras regiones ibéricas. 

  Soy consciente de que mantener itinerarios o puntos de observación fortalece los datos de cualquier estudio de campo. Pero es que a veces resulta imposible conservar esos puntos de muestreo en una serie. Ya lo viví incluso durante los breves cinco años que colaboré para el SACRE (seguimiento de aves comunes reproductoras de España). Las metodologías pueden indicar un ideal pero la realidad orográfica y paisajística gallega es muchísimo más compleja que la de la Meseta.

Camino de Gairesa

    El viejo camino que va desde la fábrica de Gairesa, en Lago, hasta la "Baía da lontra" sigue practicable debido a que atraviesa fincas de monte con eucaliptos que hay que explotar. Aunque la parte más cercana a la laguna está cerrándose de vegetación.  Pensar que por aquí llegué a bajar en la moto en el año 1993... (una Yamaha Superteneré ).

Parte baja del camino de Gairesa ya muy obstruido

   El que está casi completamente cerrado por la vegetación leñosa es el sendero que recorría gran parte de la orilla SW. En la anterior visita, hace sólo unas semanas, había conseguido pasar. Hoy ya me encontré tal proliferación arbustiva que tuve que dar vuelta y cambiar el plan previsto.

Intentando avanzar por la selva de Colombia

"Hasta aquí hemos llegado". Óleo sobre lienzo

  En fin, supongo que si tuviese una desbrozadora o una motosierra podría seguir avanzando, pero a mí me pagan por construir barcos militares, no por limpiar el monte. Así que no me quedó otra que volver a subir al camino principal y bajar por un claro que daba a donde quería llegar. En esos momentos yo ya era una masa de carne encharcada en sudor debido a que llevaba las botas de goma, el chubasquero impermeable (aunque ya salía el sol), el peso de las ópticas, por no hablar de los kilos y los años de más. Y es que con dieciséis años estas aventuras eran mucho más fáciles.

  Pero ojo, que las cosas no son lo que parecen.  Desde el camino principal parecía que habría una buena perspectiva del carrizal SW en aquella esquinita libre de sauces.

Vista desde el camino principal.

  Al llegar abajo me di cuenta que el crecimiento de los helechos había sido muy grande en estas tres semanas. Ésto es lo único que se veía:

La realidad

 A un lado y al otro el viejo sendero estaba desaparecido entre una maraña de helechos, zarzas, sauces y tojos. Imposible continuar.



  Así que tuve que hacer de apisonadora humana para acceder al único lugar desde el que podría emitir los reclamos y hacer las observaciones necesarias. Algo que antes no me importaba pero que ahora me da mucho respeto y no me apetece en absoluto. Por las garrapatas, muchísimo más abundantes desde la aparición del corzo y del jabalí en la costa gallega.


     Al menos llegué al punto de observación, ya con la ropa encharcada por mi sudor.

"Baía da lontra " (Bahía de la nutria)
 
     Finalmente pude completar el censo manteniendo (más o menos) los mismos itinerarios. 

    En estos casos siempre acabo enfadado y preguntándome por qué demonios la Consellaría de Medio Ambiente no realiza jamás inversiones en los espacios naturales orientadas a facilitar la investigación científica. Llámese mantenimiento de observatorios ornitológicos, restauración de caminos o limpieza de vegetación. Porque me consta que la Xunta mantiene contactos con gente que sabe mucho más que yo. ¿Es que no hay nadie que les diga nada? ¿No hay nadie al volante?

    Ya no es que la Administración renuncie a recaudar el dinero que debería recaudar mediante multas masivas a los infractores mascotistas aplicando la ley vigente, sino que se empeña en seguir derrochando dinero público, mi dinero, en cuanta chorrada se les ocurre. Ahora unas vallas de madera que no sirven absolutamente para nada y que implica materiales, trabajadores y maquinaria. Definitivamente sobra el dinero (después de lo ocurrido en Cospeito nada nos puede sorprender).

"La valla de madera".
 Obra de arte abstracto de autor desconocido

      En fin. Al menos ahora tenemos La Valla de Madera, un carril bici y recorridos a caballo en el espacio "protegido" de Valdoviño (voy a tener que montar un chiringuito de éstos a ver si me conceden licencia para hacer cualquier chapuza que se me ocurra).

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