Estos días llevo en la mochila tanto el Zuiko 100-400 mm f:6,3 como el Zuiko 300 mm f:4. Dos teleobjetivos completamente diferentes, por construcción y características.
Zuiko 100-400 mm f:6,3 (izda) y Zuiko 300 mm f:4 (dcha)
- Zuiko 100-400 mm: 1.383 gramos
- Zuiko 300 mm: 1.500 gramos
Zuiko 100-400 mm f:6,3 a máxima focal (izda) y Zuiko 300 mm f:4 (dcha)
En el norte estamos teniendo viento fuerte del noreste. En esas condiciones, y si fuese un ave, me posaría en estacas o postes antes que en los árboles, así que esta madrugada fui a un sito donde abundan las estacas de madera.
Por Santa Mariña do Monte
Encontré una lechuza en el sitio habitual.
Lechuza común (Tyto alba)
Después bajé al valle del Xubia. Si tenéis curiosidad podéis ver las modestisimas listas de aves aquí y aquí.
Lavandera blanca (Motacilla alba)
OM-1 + Zuiko 100-400 mm f:6,3 ISO:3200 V:1/160 F:6,3
Es cierto que el Zuiko 100-400 I no se sincroniza con el estabilizador del cuerpo. Aún así funciona más que bien, sobre todo si apoyamos la óptica en algún sitio.
Pinzón vulgar (Fringilla coelebs)
OM-1 + Zuiko 100-400 mm f:6,3 ISO:400 V:1/60 F:6,3
Pinzón vulgar (Fringilla coelebs)
OM-1 + Zuiko 100-400 mm f:6,3 ISO:800 V:1/100 F:6,3
La gran ventaja del zoom es que permite hacer tomas de paisaje. No es un gran angular, lógicamente, pero sí podemos capturar imágenes del hábitat o el entorno, algo imposible con el 300 mm fijo.
OM-1 + Zuiko 100-400 mm f:6,3 (a 100 mm) ISO:800 V:1/125 F:5
OM-1 + Zuiko 100-400 mm f:6,3 (a 100 mm) ISO:800 V:1/160 F:5
Y captar la belleza de los bosques de.... error 404. Espera, ¿por dónde iba?
Montes de Moeche completamente eucaliptizados
Creo que a todos los aficionados nos encanta este pájaro. Sin lugar a dudas uno de los protagonistas habituales de las olas de frío, cuando miles de avefrías, chorlitos dorados, zorzales reales y alirrojos invaden nuestros campos. Por desgracia una escena cada vez más difícil de ver.
Zorzal real (Turdus pilaris)
Ya he comentado que en lo que llevamos de siglo XXI no hemos tenido ningún episodio de ola de frío. De las de verdad, como las de 1961, 1985, 1987 o 1996.
Vivimos una época muy diferente. Con un caudal de información en tiempo real que circula por las redes sociales a la velocidad del relámpago.Y una nueva generación de pajareros coleccionistas que se desplazan a donde haga falta para tachar una nueva especie de su lista particular y subir escalones en la clasificación de eBird. A veces me pregunto cómo reaccionarían estas nuevas generaciones ante una entrada masiva de invernantes como la que vivimos en enero de 1987.


















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