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mércores, 19 de xullo de 2017

Canteras de Begonte (Lugo)

  Si los vientos del SW traen nubosidad y lloviznas a la costa pero queremos ver el sol debemos dirigirnos cuanto más al Este y al Sur podamos. Ayer hice eso y acabé en las lagunas de Begonte, naturalizadas a partir de canteras abandonadas.


     Uno de mis principales problemas en el blog es la dificultad para plasmar con cierto realismo los paisajes que visito pero he aprendido que si algo no funciona pues mejor quitarlo del encuadre o minimizarlo tanto como se pueda. Poco a poco estoy acostumbrándome a convivir con mis limitaciones; con las fotográficas, también.


   Por supuesto intento encuadrar todo aquello que enriquezca la composición, teniendo siempre en cuenta que yo no hago fotografía artística sino divulgativa, o científica si acaso.

 Somormujo lavanco en nido y Cigüeña blanca al fondo

    Y las lagunas de Riocaldo, en el ayuntamiento lucense de Begonte, son un buen sitio para entretenerse con la fotografía de Naturaleza, aunque noto que ha bajado muchísimo la riqueza faunística del lugar. Allí aún podemos disfrutar de observaciones interesantes a nivel gallego, como el Aguilucho lagunero o el Andarríos grande, ambos presentes durante el paso migratorio.

 Aguilucho lagunero (Circus aeruginosus)

 Andarríos grande (Tringa ochropus)

  Para ciertas cosas casi es mejor prospectar las charcas temporales anexas a las lagunas.


    Aunque algunas estaban completamente secas, como estas saucedas inundables, un ecosistema fluvial o lacustre característico muy típico del norte gallego.


Saucedas de inundación estacional

  Pero no nos engañemos, la vida salvaje tal como la conocimos en décadas anteriores, está desapareciendo a toda velocidad. En parte es culpa de las especies invasoras como el Cangrejo americano, que ha acabado con la mayor parte de la comunidad de anfibios de estas lagunas (e imagino que los odonatos también están en declive, o eso me pareció)

Cangrejo rojo americano (Procambarus clarkii)

  En todo caso creo que fué el viento el factor que más influyó en que la mañana fuese algo pobre en especies de libélulas, que era a lo que iba. Pude identificar: Ischnura graellsii, Coenagrion puella, Enallagma cyathigerumCalopteryx xanthostoma (el odonato más abundante ayer), Lestes dryas, Orthetrum cancellatum y Sympetrum fonscolombii. Creo que es poca cosa para un día de Julio.

Coenagrion puella

  Los años de campo ayudan a comprender la relación entre el medio y sus pobladores. Posiblemente mi experiencia con anfibios y reptiles (mi campo favorito) me ayuda a deducir con bastante precisión qué especies me puedo encontrar en el lugar por el que paseo. En cuanto te inicias en otro grupo animal - las libélulas en este caso - vas apreciando rápidamente sus preferencias de hábitat y con ello desarrollando el jizz para su identificación rápida en el campo en base a la intuición, a la manera en que se mueven y salen volando o simplemente a la forma en que se integran con el contorno. Un brezal atlántico con muchas herbáceas y con charcas estacionales sugiere inmediatamente la presencia de Lestes dryas.

 Lestes dryas, hembra

      Pasear, observar... comprender.

 Caballito del diablo comiendo presa (Ephemeroptera?)

     La libélula del día fué Calopteryx xanthostoma, presente en casi todas las paradas que realicé. Llevaba la bridge grande y se nota en el ligero desenfoque del fondo.

 Calopteryx xanthostoma, hembra
Sony RX10 (focal 178 mm)  ISO: 200   V:1/200   F:4

   En esta ocasión procesé directamente los JPEG con el software de Canon. El otro día leía un interesante debate en el muro de Fran Nieto sobre el procesado digital. Lógicamente los fotógrafos artísticos critican bastante el abuso que hoy se hace del photoshop, pues ellos prefieren que la imagen refleje una historia y que trasmita el esfuerzo que hay detrás de una buena toma. Sin embargo para la fotografía de divulgación naturalista la edición digital es una herramienta imprescindible si queremos servir al lector una imagen decente.

Calopteryx xanthostoma, macho
Sony RX10 (focal 220 mm)  ISO: 200    V: 1/250   F:4

  Bueno, a pesar de estar en Julio yo sigo vivo y "Bichos" también.

luns, 17 de xullo de 2017

Nueva población de Oxygastra curtisii!!

   Hace justo un año, el 9 de Julio de 2016 (pincha), descubría una especie de odonato nueva para mí: Oxygastra curtisii, un bicho ciertamente escaso. El hallazgo había tenido lugar en un pequeño cauce artificial y canalizado de Neda pero algo me decía que aquel ejemplar debía de haber llegado de otro sitio próximo y más adecuado para las preferencias de la especie. Así que pensé en el cercano río Belelle, cubierto con un buen bosque galería de Alisos (Alnus glutinosa).


    Aunque también es un lugar terriblemente difícil para afotar bichos debido al juego de luces y sombras que hay cuando luce el sol.

 Remansos del río

    Esta mañana me acerqué por allí a ver si volvía a sonar la flauta y vaya si sonó! Hasta cinco individuos de Oxygastra encontré en un tramo de 750 m de río y que sólo prospecté parcialmente.


   Los dos primeros ejemplares (pienso que eran todos machos) se daban de tortas por el control de un remanso especialmente querencioso junto a un puente. En ese momento no portaba los prismáticos pero las primeras tomas con la cámara ya mostraban una libélula mediana de ojos verdes y de abdomen marcado en amarillo, aunque con una bridge es extremadamente difícil fotografiar una libélulas como la oxygastra, que sólo hace vuelo directo (las Aeshna se paran en vuelo cernido y es algo más fácil).

 Oxygastra curtisii en vuelo

  Fui hasta el coche y cogí los "prismas". Entonces ya pude identificarla aunque seguía desesperado por no lograr una captura decente. Pero animado por estos dos ejemplares me moví un poco río abajo por si había más ejemplares activos y allí pude observar tres más.

 Río Belelle a su paso por Neda

  Uno de ellos salió del río brevemente para posarse en el camino, momento que aproveché para pillarla, aunque a contraluz (la Ley de Murphy es lo que tiene).
 
Oxygastra curtisii (foto a contraluz)

  Consultando la base de datos de Biodiversidade Ameaçada sólo hay en estos momentos 11 citas de Oxygastra en territorio gallego: 3 de Anxos Romeo en la Terra Chá, 2 de Ramsés Pérez en la Costa da Morte, y unas cuantas más repartidas por el sur de A Coruña y Pontevedra. Me decía Martiño Cabana hace poco que consideraba necesario incluir este odonato en el catálogo de especies amenazadas. Por lo tanto esta población descubierta hoy en el Belelle se convierte desde ya en uno de los atractivos naturalistas de la comarca de Ferrol.

 Pero además de las Oxygastras pude anotar: Calopteryx haemorrhoidalis, Calopteryx virgo, Lestes viridis y Orthetrum coerulescens (que ya había citado en el río Xuvia)

 Orthetrum coerulescens

  Es tiempo de verano, es tiempo de libélulas.

Calopteryx virgo
Foto Sony RX10  (Focal 220 mm)  ISO:125    V:1/640    F:4

  Por supuesto tanto la cita de Oxygastra como la Orthetrum (novedad) serán subidas a la base de datos antes citada, que es la herrramienta que yo uso para compartir mis citas de invertebrados.

luns, 10 de xullo de 2017

Notas sobre alimentación y comportamiento de Gaviotas patiamarillas (Larus michaellis) urbanas en Ferrol

   Desde hace dos años estoy llevando a cabo un seguimiento no sistemático de las gaviotas patiamarillas (Larus michahellis) de la ciudad de Ferrol (A Coruña). Para ello he tomado como objetos de estudio por una parte la pareja que todos los años nidifica delante de mi vivienda y por otra las gaviotas que lo hacen en el astillero en el que trabajo, con las que comparto muchas horas de mi jornada laboral.


    La Gaviota patiamarilla pone normalmente 2 o 3 huevos que eclosionan en los primeros días de Junio, aunque este año la pareja principal del estudio no tuvo pollitos hasta mediados de mes.

Pollo recién nacido de Gaviota patiamarilla

  La idea de este post me surgió tras notar un cambio en los hábitos alimenticios y - lo más extraordinario - de comportamiento. Para realizarlo he utilizado mis cámaras bridge, que ofrecen una comodidad de uso y unas prestaciones que han permitido documentar la entrada.


     No puedo concretar el momento en que se asentaron las primeras parejas reproductoras sobre suelo urbano pero es evidente que han encontrado un buen acomodo entre los tejados y chimeneas de los edificios, mientras están abandonando progresivamente sus colonias en los acantilados costeros, tal como nos vienen informando los colegas ornitólogos.
    En un principio las patiamarillas empezaron a buscar alimento básicamente en contenedores y vertederos urbanos. Sin embargo su adaptación está siendo más rápida de lo que imaginamos. En mi opinión está dejando de ser un ave costera asentada en la ciudad para convertirse en un ave urbana más y, como otras especies urbanas, mejor adaptada y más tolerante a la presencia humana.



   A lo largo de 2016 y en este 2017 he podido documentar la importancia que para nuestras patiamarillas tienen los restos orgánicos que dejamos en áreas comerciales o contenedores de basura, pero la relación entre las gaviotas y el hombre ha cambiado.

Gaviotas patiamarillas alimentándose de restos orgánicos en un área comercial

 En algún momento una gaviota descubrió que en las terrazas de los bares quedaban restos de los "pinchos" o tapas sin consumir y decidió probar. Desde entonces son docenas los ejemplares que han adquirido el hábito de esperar en las terrazas un momento para posarse en la mesa y recoger su botín (aún no tengo foto de eso Toño). Esto implica un cambio substancial en la composición de su alimentación, pues en muchas ocasiones se trata simplemente de pan.

  De hecho en el astillero hay ejemplares que esperan a la hora del café, cuando los trabajadores de la principal y de las auxiliares toman el bocata, para comer los restos, en algún caso casi de la mano, como he llegado a observar. Por otra parte resulta más sorprendente el aprovechamiento que de otros recursos hacen las gaviotas patiamarillas urbanas. Uno de ellos es el pienso que muchos ciudadanos echan en comederos para los gatos de la calle. El año pasado pude documentar la alimentación de los pollos con pienso para gatos pero lamentablemente perdí las fotos. Lo que quiero decir es que ya no son "aves marinas que viven en la ciudad" sino que debemos empezar a cambiar el concepto sobre la especie, sobre todo si coninúa la tendencia negativa de sus poblaciones litorales.

 Adulto con pollos de tres semanas (fotografiados anteayer)

   Esta semana podía capturar el momento en que uno de los progenitores regurgitaba un bollito de leche o croissan de los que ponen en cierta cafetería próxima. En las fotos no se aprecia ningún contenido cárnico en él y pienso que debemos considerar como relativamente frecuente la ingesta de hidratos de carbono (y algo de grasas), tal como puedo observar a diario en las gaviotas del astillero, que cogen los trozos de pan que les echan los trabajadores.



 Adulto regurgitando bollería de una cafetería

       Perdonad mi heterodoxia pero no tengo tiempo para realizar series estadísticas, aunque pienso que tengo un volumen importante de registros, la mayoría visuales sin anotación. Gracias a ellos he llegado a la conclusión que la importancia del pescado (recogido en contenedores de supermercados después del cierre) es cada vez menor, mientras su adaptación a la vida en las plazas y terrazas es mayor, lo que sugiere un cambio importante en su dieta. Y con ello se aprecia también un cambio etológico, de comportamiento. Concretamente en lo referido a la tolerancia al hombre y su agresividad hacia él.

   Este asombroso descubrimiento ha tenido lugar en el astillero, donde tenemos una población que podíamos estimar grosso modo en varias decenas de parejas, aunque después del cambio de tejados viejos de uralita por PVC ha disminuído (muchas parejas se han adaptado y crían ya en el suelo).
   Desde que se asentó esta colonia y durante la época de cría de los pollos la mayoría de los adultos se mostraban extremadamente agresivos cuando caminabas cerca, hasta el punto de llegar a atacar a la gente con picotazos incluidos. Sin embargo esta hostilidad hacia el ser humano parece estar menguando. De hecho una de las parejas más agresivas de la fábrica ni me amenazó el otro día cuando tuve un momento libre y me acerqué hasta su territorio, cuando antes había que salir cagando leches en esta época a poco que te aproximaras. Y el misterio de este cambio es, en mi opinión, que la percepción que las gaviotas tienen sobre nosotros ha cambiado. Para ellas estamos empezando a ser lo que somos desde hace siglos para las palomas: la fuente de alimento.


  Y hablando de palomas, fueron ellas precisamente las que me alertaron de este cambio y me intrigaron lo suficiente para investigar hace tres años. En aquel momento empecé a fijarme que varias palomas acudían al tejado de enfrente únicamente durante el período de cría de las gaviotas pero se ausentaban el resto del año. Como pensaba que las gaviotas alimentaban a sus pollos con alimentos ricos en proteína - restos de carne o pescado - me sorprendía esta presencia tan puntual de un ave como la paloma doméstica. Hasta que descubrí que lo que buscaban las palomas eran restos de pan que traían para los pollos!

Paloma doméstica acompañando pollos de patiamarilla

    ¿Estamos asistiendo a un cambio en la relación entre la gaviota patiamarilla y el ser humano? Ha sucedido antes con especies que procedían de hábitats salvajes pero que se instalaron y adaptaron a entornos urbanos, tales como Colirrojo tizón o Avión común. Quizá dentro de unas décadas hasta nos resulte exótico hablar de la patiamarilla como un ave marina.

  Y quiero dedicar este post a Andres Bermejo, Xan Rodríguez Silvar, Paco Girón y  Antonio Gutiérrez, todos ellos lectores de "Bichos" y grandes amantes de las gaviotas, un grupo de aves injustamente tratado en muchas ocasiones.